Datos, información y conocimiento son tres conceptos diferentes que muchas veces se utilizan indistintamente. Pero si indagamos en sus interdependencias podemos establecer definiciones más claras. Partamos de la idea de conocimiento.
¿Qué es el conocimiento?
Conceptualizar el conocimiento es, sin lugar a dudas, una tarea compleja. No voy a entrar en definiciones de diccionario u orígenes históricos, pero cualquiera puede comprobar que el análisis del conocimiento viene de larga data. Para mi, es particularmente útil concebir el conocimiento en una relación jerárquica con los datos y la información (Alavi and Leidner 2001).
La relación jerárquica es la siguiente: el conocimiento es la capacidad que tiene un agente de procesar datos como información valiosa (Alavi and Leidner 2001; Boisot 1998; Boisot and Canals 2004) . La siguiente figura representa esta relación de dos maneras análogas y complementarias. El esquema A muestra al agente y al ambiente como entidades separadas, lo que permite incluir el accionar del agente sobre el ambiente. Por otra parte, el esquema B ilustra mejor al agente inmerso y siendo parte del ambiente, aunque no permite observar impacto en el mismo. Prosigamos a analizar cada componente.

Los datos son el todo. Tanto el agente como el ambiente, son, y están sujetos a, datos. Boisot y Canals (2004) los definen como estados discernibles de la realidad. Desde el punto de vista de un agente individual, quien tiene la capacidad de organizar datos de manera informativa, los datos representan el input. Es decir, todo aquello que acontece o existe para el agente.
La información es lo que se obtiene a partir de organizar datos y asociarlos de cierta forma para que tengan “sentido” o cumplan un propósito. Más allá de su impacto en la interpretación singular de un agente, la información adquiere particular relevancia en su transmisión. Por eso, cuando hablamos de información suele involucrase la comunicación1. Sin adentraremos en esos temas, podemos considerar la información como un forma de organizar datos que, habiendo un agente capaz de interpretarla, permite transmitir e decodificar un mensaje.
Esta relación entre datos e información nos posibilita finalmente a definir el conocimiento como la capacidad que tiene un agente de interpretar, poseer, transformar, utilizar, o compartir información. En su forma más abstracta, un agente es básicamente cualquier sistema que produzca información y adapte sus expectativas/comportamiento en base a ello. En definiciones más restrictivas podríamos contemplar como agentes únicamente como sistemas “vivos”, plantas, animales, humanos, o “sociales”, gregarios.
Lo interesante del conocimiento, al ser una capacidad, es su evolución en el tiempo. En el proceso de aprendizaje, ya sea por repetición o por novedad, un agente modifica su capacidad o actualiza su conocimiento. Compartir y co-producir conocimiento en la interacción con otros implica además la necesidad de codificarlo y explicarlo para que se entienda. De esta forma el conocimiento también puede tomar forma de activo o “asset” (Boisot 1998) y, al igual que la información, exceder los límites de agentes individuales.
References
Footnotes
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Aquí el disruptivo trabajo de Shannon (Shannon and Weaver 1949) y su posterior evolución en una teoría de la información amerita una pequeña disgreción por su relevancia cultural. Los desarrollos tecnológicos a partir del trabajo de Shannon, como la creación del transistor, revolucionaron como nunca la producción de conocimiento.
Citation
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author = {Hulskamp, Ian},
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date = {2023-12-02},
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