Hemos visto cómo el I-Space de Boisot (1995, 1998) permite mapear el conocimiento según tres dimensiones: su grado de codificación (¿está formalizado o es tácito?), de abstracción (¿aplica a casos generales o concretos?) y de difusión (¿quién tiene acceso?). Pero además de ofrecer una imagen estática del conocimiento, este marco también nos permite pensar su evolución: cómo se produce, se transforma y se asimila el conocimiento a lo largo del tiempo.
Aquí aparece el Ciclo Social de Aprendizaje (Social Learning Cycle o SLC), propuesto por Boisot (1998). Este ciclo describe una secuencia típica de aprendizaje que atraviesan los agentes sociales —individuos, grupos, organizaciones— cuando generan nuevo conocimiento y lo hacen circular. Si bien cada proceso es único, se repiten ciertos patrones. El SLC los resume en seis etapas:

Escaneo (Scanning): un individuo o grupo pequeño identifica algo nuevo en los datos, algo que antes pasaba desapercibido o era considerado “conocimiento común”. De ese proceso resulta una nueva expresión, idiosincrática y menos difundida que la original.
Codificación (Codifying / Problem-solving): se empieza a ordenar esa nueva intuición: se crean categorías, se establecen distinciones. Como aún no hay un código compartido con otros, esta etapa se mantiene en ámbitos de baja difusión.
Abstracción (Abstracting): se generaliza lo aprendido, refinando y conectando las nuevas categorías para generar esquemas más compactos y aplicables a múltiples situaciones.
Difusión (Diffusing): el conocimiento codificado y abstracto facilita la difusión y acelera la circulación. Al integrar contexto y lenguaje, también otros agentes pueden apropiarse del contenido.
Absorción (Absorbing): en la puesta en práctica de lo aprendido, el conocimiento se internaliza. En el hacer, los procesos se naturalizan y el conocimiento se vuelve menos visible, más tácito, digamos.
Impacto (Impacting): lo aprendido se aplica o implementa, ya sea en tecnologías, procesos o habilidades concretas. Funciona como un especie de validación final en entornos “reales”.
Ahora bien, estos ciclos no ocurren en el vacío ni de forma lineal. Boisot y colegas (2011) mostraron que en organizaciones grandes (como el proyecto ATLAS en el CERN), distintos grupos pueden estar en diferentes etapas del ciclo, y esos ciclos pueden entrelazarse, fragmentarse o reforzarse mutuamente. De ahí que hablen de ecologías de aprendizaje, donde el desafío es conectar los distintos SLCs y gestionar los “interfaces” entre ellos.

Esta lógica es particularmente útil para pensar las colaboraciones entre distintos agentes, como organizaciones académicas e industriales. Allí conviven agentes con trayectorias, lenguajes y lógicas muy diferentes. Cada uno tiene su propio ciclo, pero una colaboración bien diseñada puede actuar como puente: por ejemplo, un proyecto conjunto puede abrir una etapa de exploración para una empresa, o un spin-off puede ayudar a absorber y aplicar lo aprendido en un laboratorio. No siempre se recorre el ciclo completo, pero sí se puede intervenir en partes clave del proceso para potenciar el aprendizaje y la producción de conocimiento.
References
Citation
@online{hulskamp2024,
author = {Hulskamp, Ian},
title = {El {Social} {Learning} {Cycle} o {Ciclo} {Social} de
{Aprendizaje:} Aprender En El {I-Space}},
date = {2024-03-17},
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